La Microbiota Intestinal es el Frente de Batalla
El intestino no es un simple interface por el cual los fotones fluyen hacia el cuerpo energético. Existe un equilibrio microbiótico, o una composición natural de la población de microbios que vive en nuestro intestino, necesario para mantener a su vez el equilibrio de nuestro cuerpo energético. Este delicado balance únicamente puede ser alcanzado con una alimentación viva y vibrante como la que definimos en este blog. Ninguna enfermedad o aflicción de la cual podamos sufrir tiene origen en el cuerpo material. Los problemas de salud tienen su origen en el cuerpo energético que, fuera de equilibrio, priva de fotones o distribuye fotones errados a ciertas partes del cuerpo material ocasionando disfunciones en aquellos locales. Aun las infecciones causadas por la acción de agentes patógenos no ocurrirían en la presencia de un cuerpo energético equilibrado, lo que equivale a un sistema inmune fuerte conforme explicamos en Cuerpo Energético.
Es por tal motivo que alcanzar y mantener el equilibrio microbiótico intestinal se convierte en una necesidad imperiosa para el ser humano. Lo lograremos evitando el consumo de productos que no se encuadren en aquello que definimos como alimentos vivos y vibrantes. El consumo de alimentos de origen animal, por ejemplo, introduce en el intestino enzimas y bacterias que, además de irrumpir en el funcionamiento armonioso de otros sistemas, desequilibran la microbiota intestinal y desencadenan los correspondientes disturbios en el cuerpo energético. No son solamente los alimentos de origen animal que impactan de esta manera el cuerpo humano, sino también los alimentos industrializados, y unos pocos alimentos de origen vegetal que llamamos de excepciones. El alimento industrializado es todo producto que no llegue a nuestra mesa en estado natural, tal y como la naturaleza lo creó, sino que haya pasado por cualquier tipo de procesamiento por más mínimo que este sea (ver Imagen 9). Las más notorias de las excepciones vegetales son (1) el trigo, que posee una enzima natural altamente perturbadora del equilibrio microbiótico, y (2) el maíz entero que, aun cuando cocido, carga fotones anómalos causantes de serios disturbios en el cuerpo energético.
Es por tal motivo que alcanzar y mantener el equilibrio microbiótico intestinal se convierte en una necesidad imperiosa para el ser humano. Lo lograremos evitando el consumo de productos que no se encuadren en aquello que definimos como alimentos vivos y vibrantes. El consumo de alimentos de origen animal, por ejemplo, introduce en el intestino enzimas y bacterias que, además de irrumpir en el funcionamiento armonioso de otros sistemas, desequilibran la microbiota intestinal y desencadenan los correspondientes disturbios en el cuerpo energético. No son solamente los alimentos de origen animal que impactan de esta manera el cuerpo humano, sino también los alimentos industrializados, y unos pocos alimentos de origen vegetal que llamamos de excepciones. El alimento industrializado es todo producto que no llegue a nuestra mesa en estado natural, tal y como la naturaleza lo creó, sino que haya pasado por cualquier tipo de procesamiento por más mínimo que este sea (ver Imagen 9). Las más notorias de las excepciones vegetales son (1) el trigo, que posee una enzima natural altamente perturbadora del equilibrio microbiótico, y (2) el maíz entero que, aun cuando cocido, carga fotones anómalos causantes de serios disturbios en el cuerpo energético.
Imagen 9: Territorio enemigo de la microbiota intestinal y su dependiente cuerpo energético.



Comentarios
Publicar un comentario