Enriquecimiento a Cuestas de la Salud
El cambio de un hábito de forma definitiva requiere fuerza de voluntad y convicción, de que el nuevo hábito por el que lo sustituiremos es mejor. La ruptura aunque sea con una parte de la cultura local afrontándola con una alternativa radical requiere coraje y determinación, para soportar cuestionamientos, críticas, y burlas. El rechazo de aquello que es más fácil requiere esfuerzo y programación, para no entregarse a la comodidad y rendirse a la conveniencia. No podemos subestimar la importancia de la decisión que nos confronta. Estamos en situación similar a la de un prisionero inocente que, sentenciado a tortura corporal y mental seguida de muerte prematura, debe decidir si luchar o no por su libertad. Nuestro juez es la sociedad y nuestro carcelero es la industria alimenticia.
Noy hay paz en esta lucha por romper las cadenas del hábito, la cultura, y la conveniencia alimentarias. Estamos bajo un bombardeo intenso de propagandas, ofertas, sugerencias, seducciones, etc., de la industria alimenticia, y acosados por nuestro círculo social que no desiste en su intento de empujar comida animal por nuestra garganta. Los hechos nos muestran que la industria alimenticia y su mega inversión en investigación científica deshonesta, oscurece, confunde, y manipula el debate académico sobre el impacto de la alimentación sobre la salud. El conjunto de pruebas contrarias al argumento de la industria alimenticia sin embargo, es contundente. Vislumbra una conspiración de tal proporción que de explotar en el psíquico colectivo nos haría olvidar del caso de la industria tabaquera. Sean como fueren los hechos uno de ellos es irrefutable, al tiempo que la industria alimenticia continúa enriqueciéndose, la salud de la población mundial continúa deteriorándose (ver Imagen 11).
Según datos estadísticos levantados por la Organización Mundial de la Salud cáncer es la segunda mayor causa de muertes a nivel global, donde una de cada seis muertes se debe al cáncer. Además la OMS nos advierte en su publicación que una de las cinco causas principales del cáncer es el bajo consumo de frutas y otros vegetales. Esta denuncia sobre la dieta mundial y su conexión con el cáncer es respaldada por nuestro estudio en Correlación con Incidencia de Cáncer. La Agencia Internacional para Investigación sobre Cáncer, órgano científico-investigativo de la OMS, nos alerta sobre el rápido crecimiento del cáncer en incidencia y mortalidad, y prevé que el cáncer se convertirá en la principal causa de muertes en el siglo XXI.
Noy hay paz en esta lucha por romper las cadenas del hábito, la cultura, y la conveniencia alimentarias. Estamos bajo un bombardeo intenso de propagandas, ofertas, sugerencias, seducciones, etc., de la industria alimenticia, y acosados por nuestro círculo social que no desiste en su intento de empujar comida animal por nuestra garganta. Los hechos nos muestran que la industria alimenticia y su mega inversión en investigación científica deshonesta, oscurece, confunde, y manipula el debate académico sobre el impacto de la alimentación sobre la salud. El conjunto de pruebas contrarias al argumento de la industria alimenticia sin embargo, es contundente. Vislumbra una conspiración de tal proporción que de explotar en el psíquico colectivo nos haría olvidar del caso de la industria tabaquera. Sean como fueren los hechos uno de ellos es irrefutable, al tiempo que la industria alimenticia continúa enriqueciéndose, la salud de la población mundial continúa deteriorándose (ver Imagen 11).
Según datos estadísticos levantados por la Organización Mundial de la Salud cáncer es la segunda mayor causa de muertes a nivel global, donde una de cada seis muertes se debe al cáncer. Además la OMS nos advierte en su publicación que una de las cinco causas principales del cáncer es el bajo consumo de frutas y otros vegetales. Esta denuncia sobre la dieta mundial y su conexión con el cáncer es respaldada por nuestro estudio en Correlación con Incidencia de Cáncer. La Agencia Internacional para Investigación sobre Cáncer, órgano científico-investigativo de la OMS, nos alerta sobre el rápido crecimiento del cáncer en incidencia y mortalidad, y prevé que el cáncer se convertirá en la principal causa de muertes en el siglo XXI.
Imagen 11: Enriquecimiento de la industria alimenticia a cuestas de la salud de la población.



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