Clasificación Energética de los Alimentos

En su investigación sobre los niveles de radiación fotónica de los alimentos Simoneton descubrió que aquellos de origen vegetal suplían las necesidades energéticas del cuerpo humano, mientras que los de origen animal presentaban niveles bajísimos o inexistentes de energía. Es posible reproducir estos datos utilizando técnicas comunes como el péndulo radiestésico sobre los mismos alimentos estudiados por el científico suizo. Simoneton se dedicó a medir el nivel energético de los alimentos más comúnmente consumidos en Europa y descubrió que el alimento que irradiaba de 8.000 a 10.000 UB en el biómetro de Bovis hacía oscilar el péndulo a una velocidad notable. Las carnes, la leche pasteurizada y las hortalizas demasiado cocidas, que irradian menos de 2.000 UB, no tienen suficiente energía para hacer oscilar el péndulo (ver Imagen 3).

Sobre el procesado de alimentos descubrió que:

  • La pasteurización de la leche mataba la energía. Lo mismo ocurría con las frutas y los jugos vegetales pasteurizados.
  • Si la fruta y las hortalizas frescas se congelan, se prolonga su vida; y al descongelarlas, vuelven a adquirir la radiación que tenían antes de helarse, casi totalmente.
  • Los alimentos guardados en el refrigerador se deterioran, pero mucho más despacio.
  • Las frutas y hortalizas sin madurar pueden aumentar de radiación en el refrigerador porque van madurando poco a poco.
  • Las frutas enlatadas seguían completamente muertas.

Dividió los alimentos en cuatro categorías:

  1. En la primera colocó los alimentos cuya radiación fotónica era superior a la básica humana, entre 6.500 y 10.000 UB, o más. Entre ellos están la mayor parte de las frutas, cuya radiación se encuentra arriba de 8.000 UB en plena madurez, y las hortalizas recién llegadas del huerto. Simoneton advirtió que, cuando llegan al mercado, la mayor parte de las hortalizas habían perdido la tercera parte de su energía, y que al cocerlas perdían otra tercera parte. Según Simoneton, las frutas están llenas de radiación fotónica en el espectro infrarrojo, y su radiación va aumentando lentamente hasta el máximo, mientras maduran, y va disminuyendo después hasta cero, punto que marca su putrefacción. Las hortalizas son más radiantes cuando están crudas: dos zanahorias crudas valen más que un plato de zanahorias cocidas. Las legumbres, como las arvejas, los porotos, las lentejas y los garbanzos irradian entre 7.000 y 8.000 UB cuando son frescos.
  2. A la segunda categoría pertenecen los alimentos que irradian un máximo de 6.500 UB y un mínimo de 3.000 UB. Entre ellos están las hortalizas y frutas cocidas, las legumbres secas, los cereales, y los derivados de harinas tales como los panes y las pastas.
  3. En la tercera categoría se encuentran la leche que, fresca y sin pasteurización, mantiene todavía algo de radiación fotónica hasta un máximo de 3.000 UB. El contenido energético de los huevos y derivados de leche cae estrepitosamente, que en el caso de los quesos se sitúa debajo de 2.000 UB.
  4. A la cuarta categoría pertenecerían la leche y jugos pasteurizados, las margarinas, las conservas, los alcoholes, los licores, el azúcar blanco refinado, la harina blanca, y las carnes de cualquier tipo frescas o procesadas, todos son alimentos muertos por lo que respecta a la radiación.

Es importante añadir que, en nuestra experiencia, la licuadora y el horno a microondas extraen toda y cualquier energía de los alimentos sea cual fuere su origen. Por lo tanto vale la pena considerar erradicar estos dos electrodomésticos de la cocina.

Imagen 3: Clasificación de los alimentos por su contenido energético.

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